Una novela busca la reparación histórica de San Juan como símbolo de libertad

Una novela busca la reparación histórica de San Juan como símbolo de libertad

La reparación histórica de San Juan como símbolo de “la libertad frente al miedo” dentro de la Iglesia católica centra la novela ‘Los dos brazos de la cruz’, del periodista valenciano Aitor Pilán, que intenta que la historia no acabe siendo "una soflama contada por vencedores que solo tratan de poner un pie sobre el cuello de los vencidos”.

Pilán explica en una entrevista con Efe que esta novela, publicada por Sargantana, juega con la posibilidad de que exista “otra iglesia dentro de la Iglesia Católica” que siga las enseñanzas de Juan frente a las de Pedro, al que convierte en "villano" porque “no hay nada más divertido que hacer malo a quien todo el mundo piensa que es bueno”.

La historia se desarrolla en tres tiempos, el siglo I, donde Jesús de Nazaret y los apóstoles Pedro y Juan son protagonistas; el siglo XI, donde aparece el Papa Urbano II; y la actualidad, donde un escritor, una historiadora y un filólogo intentan reconstruir el legado de esa iglesia escondida en lugares como Roma o Calatayud, en Zaragoza.

“La vida está llena de perdedores y hay que naturalizarlo”, considera el autor, por ello es el personaje del apóstol perdedor quien centra el argumento de la novela, que bebe del evangelio según San Juan, “muy distinto al resto de evangelios y más lírico”, una “magnífica obra literaria” mucho más centrada en “la empatía y el perdón” que el legado de los demás apóstoles.

El autor descubrió ese texto gracias a su abuelo, una persona “muy creyente” que estaba “convencido de que hay más cristianismo que el que nos enseñan”: “el último año de su vida tuvimos conversaciones sobre el amor, sobre la fe, y me convenció de que leyera los evangelios y de que, en el de Juan, encontraría cosas diferentes al miedo, el pecado o la condena”.

El interés de Aitor Pilán por la figura de Juan se suma al que muestra por otros personajes históricos como Odón de Châtillon, un abad que se convertiría primero en obispo y después en el papa Urbano II, una figura que le ha “vuelto loco” porque “lo fue todo”: “declaró un enemigo común, prohibió a los cristianos que se atacaran entre sí y dio lugar a la primera cruzada”.

“Se puede ser un papa humanista siendo conservador y se puede ser retrógrado siendo populista”, defiende Pilán, que también incluye como personajes en la novela al papa Francisco I, además de a Benedicto XVI, de quien le sorprendieron “unas encíclicas mucho más humanistas que las de Francisco”, e incluso a la Guardia Suiza del Vaticano, a quien se refiere como “los Rolling Stones de la seguridad”.

LA BIBLIA COMO COMPENDIO DE MITOLOGÍA

“Hay que leer la Biblia”, considera el autor, que apuesta por “quitarle el valor litúrgico” y prestar atención al valor textual o narrativo del libro: “su lectura puede ser un ejercicio literario para conocer un compendio de mitología cristiana, que es lo que realmente es”.

Además de textos sagrados, el novelista confiesa haber leído éxitos de la novela histórica como los escritos por Arturo Pérez-Reverte o Dan Brown, aunque considera que “en ‘Los dos brazos de la cruz’ es mucho más fácil reconocer a Saramago o a Matilde Asensi” y apuesta por los clásicos como ‘La Odisea’, ‘Hamlet’ o ‘El Conde de Montecristo’.

Además de leer a los clásicos, Pilán ha dedicado tres años a investigar sobre las diferentes épocas históricas, y asegura que “leer sobre el siglo I ha sido muy divertido”, pero el XI le ha resultado “un tostón terrible” por toparse con muchas crónicas “con un marcado barniz religioso”.

De Juan y del proceso para escribir esta novela el autor asegura haber aprendido “la libertad, la bondad, el perdón, la comprensión de que las vidas de la gente que tenemos a nuestro alrededor son igual de grises que la de uno mismo” y, sobre todo, asegura, que “los perdedores también necesitamos que nos quieran”.

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