¿Qué significa el Día de los inocentes?

¿Qué significa el Día de los inocentes?

La historia detrás del Día de los inocentes todavía permanece vigente.

La historia cuenta que los Reyes Magos llegaron a Jerusalén, y  preguntaban insistentemente dónde había nacido el futuro rey de Israel, pues habían visto una estrella en Oriente.

Del mismo modo, destacaron una profecía del Antiguo Testamento:

“Cuando aparezca una nueva estrella en Israel, es que ha nacido un nuevo rey que reinará sobre todas las naciones” (Números 24, 17).

En aquel entonces, Herodes era el rey de Israel y cuando llegó la noticia a sus oídos se sintió amenazado. Este rey era tan perverso que asesinó a varias esposas e hijos con tal de no perder su poder.

Lleno de miedo, llamó a los sabios de Israel, a los sumos sacerdotes y escribas, y les preguntó en qué lugar nacería el rey de Israel que anunciaron los profetas, citando a Miqueas, descubriendo que en Belén nacería el Mesías.

Entonces, les dijo a los Reyes Magos:

“Vayan y se informan bien acerca de ese niño, y cuando lo encuentren, vienen y me informan, para ir yo también a adorarlo”.

Estos salieron de Jerusalén y partieron a Belén, guiados por la estrella, pero un sorpresivo sueño, visitados po un ángel, les dijo que no dijeran absolutamente nada y así lo hicieron.

Herodes lleno de desesperación, mandó a rodear la ciudad de Belén y que sus soldados mataran a todos los niños menores de dos años.

En ese momento,  ya Jesús, María y José habían salido del lugar por un ángel que les avisó:

“Levántate, toma al niño y a su mamá y llévalos a Egipto, porque Herodes lo está buscando para matarlo”.

En el Evangelio de San Mateo afirma que en ese día se cumplió lo que había avisado el profeta Jeremías:

“Un griterío se oye en Ramá (cerca de Belén), es Raquel (la esposa de Israel) que llora a sus hijos, y no se quiere consolar, porque ya no existen” (Jer. 31, 15). Y aquellos niños inocentes, volaron al cielo a recibir el premio de las almas que no tienen mancha y a orar por sus afligidos padres y pedir para ellos bendiciones: “Dios hace fracasar los planes de los malvados” (S. Biblia).

La Iglesia Católica a partir del siglo IV estableció una fiesta para a estos niños muertos como “mártires” en sustitución de Jesús.

La tradición oriental los recuerda el 29 de diciembre; la latina, el 28 de diciembre.

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