¿Qué santos se celebran hoy, 8 de enero?

¿Qué santos se celebran hoy, 8 de enero?

Hoy se recuerda la vida de muchos santos. ¡Descubre en esta nota de quiénes se trata!

Hoy, 8 de enero, se celebra a San Severino de Nórico, santo del siglo V, patrono de las ciudades de Viena (Austria) y de Baviera (Alemania).

San Severino nació en Roma, aproximadamente en el año 410, en el seno de una familia noble y rica. Sin embargo, respondiendo al llamado de Dios, quiso apartarse del mundo y vivir como un eremita. Ante la destrucción y muerte que dejaban las invasiones bárbaras, decidió ponerse al servicio de las poblaciones. Así, abandonó las tierras circundantes a Roma y se fue a predicar a orillas del río Danubio, entre Austria y Alemania.

Se instaló en la ciudad de "Asturis" donde comenzó a profetizar a los pobladores. Les advirtió que si no se alejaban de los vicios y se volvían a Dios con oración, sacrificios y obras de caridad, sufrirían un terrible castigo. Lamentablemente, nadie le tomó importancia al vaticinio. 

Previo a la destrucción de Asturis, el santo decidió mudarse a Cumana (o Cumagenis), una provincia cercana. En Comagenis, Severino también profetizó castigos si los pobladores no se convertían. San Severino realizó la misma advertencia a los pobladores: si no abandonaban los vicios y se volcaban a la oración, la ciudad sería arrasada. Afortunadamente, los pobladores tomaron en cuenta las palabras del santo y se unieron en sacrificio y oración para sacar adelante su ciudad. 

Severino comenzó a ser famoso entre varios pueblos, que reconocían que él hacía milagros curando enfermos. Severino enseñaba que a veces Dios permite el sufrimiento como un medio para alcanzarlo a Él. Incluso, es muy conocido lo que le dijo a su discípulo Bonoso: “Enfermo puedes llegar a ser santo. Pero si estás muy sano te vas a perder". 

Recorrió valles y montañas de Austria y Alemania en pies descalzos, vistiendo túnicas sencillas y gastadas. A lo largo de su vida fundó muchos monasterios. El 6 de enero de 482 tuvo una premonición sobre su propia muerte. “Ayuden a los necesitados y esmérense por ayudar en todo lo posible a los monasterios y a los templos", les dijo a las autoridades de la ciudad de Nórico, donde él vivía. Murió el 8 de enero del 482 pronunciando las palabras del Salmo 150: "Todo ser que tiene vida, alabe al Señor".

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