Navidad 2020: el gozo que nada ni nadie nos puede quitar

Navidad 2020: el gozo que nada ni nadie nos puede quitar

El creyente puede pasar malos momentos, las circunstancias pueden ser muy duras, pero sabe que toda prueba es “periférica”; en el centro de su vida hay gozo

No temáis porque he aquí os doy nuevas de gran gozo…os nacido hoy un Salvador que es Cristo, el Señor”. Lucas 2:10

Si bien es cierto, esta es la Navidad más extraña en mucho tiempo. Es una Navidad diferente, triste para muchos que han perdido seres queridos y llena de incertidumbre para todos. El dolor y la ansiedad flotan en el ambiente. Buscamos, necesitamos, alguna buena noticia.

Cabe señalar, que hace unos días se disparó la euforia en las bolsas; la cercanía de la vacuna levantó el ánimo de la gente. Por fin una buena noticia. Y ciertamente la vacuna nos ayuda a ver más cerca el final del túnel, pero ¿es suficiente?

En un escrito el escritor irlandés Chesterton comparaba nuestra vida a un círculo con dos partes, el centro y la periferia. En el cristiano el centro está ocupado por el gozo, mientras que la tristeza es periférica; en la persona no creyente (ateo o agnóstico) ocurre a la inversa: la alegría es periférica y la tristeza, el vacío, ocupa el centro porque no tiene respuesta a las preguntas fundamentales de la vida.

¿Qué significa ello en la práctica? El creyente puede pasar malos momentos, las circunstancias pueden ser muy duras, pero sabe que toda prueba es “periférica”; en el centro de su vida hay gozo. La persona sin fe, por el contrario, puede pasar buenos momentos, pero en el fondo de su vida persiste el dolor, hay una pena, un vacío.  

La alegría por la vacuna o cualquier noticia humana, por buena que sea, pasará porque es periférica. La verdadera buena noticia, la que ocupa el centro del círculo y llena nuestra vida es:  

“No temáis porque he aquí os doy nuevas de gran gozo…os nacido hoy un Salvador que es Cristo, el Señor”. Vamos a considerar tres aspectos de este gozo de la Navidad respondiendo a tres preguntas:

¿Qué es? Su naturaleza

¿De dónde viene? Su origen

¿Cómo se mantiene? Su visión

Conclusión: Su resultado: trae paz

1. Su naturaleza: es más que alegría

¿Qué es? El gozo del cristiano tiene una naturaleza distinta y distintiva. El gozo no es lo mismo que la alegría. La alegría se siente, el gozo se tiene. La alegría es una emoción; el gozo es una actitud ante la vida. La alegría, como todas las emociones, es pasajera, transitoria, depende de las circunstancias y se puede perder; el gozo no te lo puede quitar nadie.

La alegría pertenece al campo de la mente, de la psique. El gozo, por el contrario, es un estado del alma, no reside en la mente sino en el corazón.

2. Su origen: es Cristocéntrico

¿De dónde viene? ¿Cuál es el origen y la causa del gozo? Nuestro gozo va inseparablemente unido a la estrella que brilló el día de la primera Navidad en Belén:

Al ver la estrella se regocijaron con muy grande gozo” (Mt 2:10).

No era la estrella en sí sino lo que la estrella significaba: Dios ha venido a este mundo para morir y, por su muerte, darnos vida. Como anunciaba el ángel, Jesús es Salvador y Señor. La causa número uno de nuestro gozo es la salvación, por ello hablamos del gozo de la salvación.

3. Su visión: se nutre de esperanza

Poco antes de su muerte Jesús preparó a sus discípulos con estas emocionantes palabras: “Vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo” (Jn. 16:22)

Con esta formidable promesa de Jesús llegamos al clímax de nuestro tema y al corazón mismo del gozo: el gozo se nutre de esperanza.

El gozo del cristiano se inauguró con la primera venida de Cristo al mundo, la Navidad, y será completo, perfecto, con su segunda venida en gloria, la Parousia. Dos hechos, dos eventos en la Historia de la salvación enmarcan nuestro gozo y son su garantía. Nada nos puede quitar este gozo porque no depende de hombres, depende de los hechos salvíficos de Dios, hechos objetivos encarnados en la Historia. Por ello Jesús afirma con énfasis, “aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo” (Jn. 16:20).

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias