Mujer confiesa cómo Dios la sacó de las drogas

Mujer confiesa cómo Dios la sacó de las drogas

Silvia Regina cuenta su testimonio y lo difícil que ha sido el proceso , pero la tiene feliz.

“La bruja de Cracolandia”, así le llamaban a la mujer que tenía una vida sin rumbo y sin Dios. Pero por la misericordia de Dios, actualmente es una misionera en Río de Janeiro, Brasil.

Su nombre es Silvia Regina, quien tenía un amplio expediente de delitos. Aunque tiene más de 60 años se dedica a llevar el evangelio a todos los que presenten la misma condición.

“Quiero proclamar a todo Brasil: la ex bruja de la Cracolândia de São Paulo se gradúa de un curso superior en formación misionera”, dijo durante la ceremonia de graduación el pastor Fernando Brandão, director ejecutivo de la Junta de Missões Nacionais (JMN).

“Es posible superarse a uno mismo porque Jesús transforma y hay esperanza en Cristo. Ella está testificando a Brasil y al mundo que en Cristo Jesús es posible llegar mucho más allá, porque Él es poderoso para hacer mucho más de lo que pedimos o pensamos”, agregó el pastor Brandão.

Dios transforma a la gente

La infancia de Silvia Regina tuvo un giro inesperado a los 9 años, cuando, un día, su padrastro llegó borracho a casa y agredió a su madre.

En los días en la calle, Silvia dice que se convirtió en una “pandillera”. “Me enojé con el mundo”, dijo. Silvia, quien vivió en la delincuencia hasta los 18 años. En 1975, cuando acababa de concebir a su hija, fue llevada a la cárcel de donde no salió hasta los 43 años. Pasó 25 años en prisión.

 “Así estuve 14 años de mi vida, usando crack, durmiendo en las calles de Cracolândia, me convertí en nada. Era menos que basura”, recuerda.

“Si no fuera por el gran amor de Dios, todavía estaría en pecado. Dios restaura vidas. Me devolvió todo lo que era mío. Me regresó a mi hija, mis nietos, mis dos hermanos”, concluye Silvia.

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