Inteligencia emocional: el talón de Aquiles de una generación

Inteligencia emocional: el talón de Aquiles de una generación

La falta de capacidad para lidiar con las emociones puede sabotear nuestros esfuerzos por mejorar nuestras carreras.

Las principales conclusiones de prácticamente todas las valoraciones que se realizan en diversas ramas del negocio, apuntan a que irónicamente, la generación que más acceso a tecnologías de punta tiene, es la que menos está preparada para sus propias emociones.

El informe "Habilidades y empleos: una agenda para la juventud" del Banco Mundial señala que alrededor del 52% de los jóvenes en Brasil están en riesgo de vivir en la pobreza porque, en palabras del Banco, están "desvinculados de la productividad".

Se trata de jóvenes de entre 19 y 25 años que, según el informe, están atrasados en sus estudios, trabajan de manera informal y, en algunos casos, ni estudian ni trabajan, lo que, además de amenazar su propio futuro, perfila otro sombrío Proyección en el horizonte: compromete la sostenibilidad de la economía brasileña en las próximas décadas.

Esto se debe a que el país dependerá de su trabajo para seguir produciendo. Peor aún, será necesario que sean más productivos que sus padres para revertir la tendencia a la baja en la tasa de crecimiento de Brasil.

En los últimos años han proliferado los estudios e intentos por comprender qué conducen a estas preguntas y, en el corazón de la mayoría de los analistas, las dificultades surgen por la dificultad de lidiar con sus propias emociones, especialmente en el trabajo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que Brasil es el país más ansioso del mundo. Según una encuesta realizada por la organización hace un año, nada menos que el 9,3% de la población enfrenta algún tipo de trastorno de ansiedad. Además, el informe señala que la depresión afecta a nada menos que al 5,8% de la población.

Se nos enseña a prepararnos para tener y conquistar, no a ser

Es común, en nuestro crecimiento, ocuparnos de temas profesionales. Estudiamos, capacitamos, preparamos, siempre desde el punto de vista técnico-científico, para aprender a realizar las mejores técnicas.

No está mal, pero el sentir de nuestras emociones es que, muchas veces, las deficiencias en el área provienen de tiempos, en muchos casos, de la creación, y no tienen nada que ver con las técnicas de producción. No se trata de tener o conquistar. Tiene que ver con el ser. Se trata de estar en contacto contigo mismo, aprender a conocerte a ti mismo y controlar tus emociones.

En este sentido, cuestiones pendientes del pasado, que nos atormentan y nos impiden convertirnos en adultos sanos, terminan saboteando nuestro potencial, quitándonos el control necesario e indispensable para superar los obstáculos y desafíos que tenemos por delante.

Lo más interesante es que muchas veces, los grandes monstruos y problemas que nos acosan son cuestiones que se pueden, en muchos casos, resolver con una simple decisión de pasar página de nuestro pasado y mirar hacia adelante.

La Inteligencia Emocional, es el coraje de mirar dentro de nosotros mismos, enfrentar nuestras emociones y la capacidad de ajustar nuestra perspectiva a lo real, sabiendo que muchos de nuestros miedos son proyecciones de nuestra mente y nunca se materializará.

Cuando entendemos esto, no solo comenzamos a manejar mejor las emociones, podemos aprender a usarlas en nuestro beneficio. Una forma de empezar a hacer las paces con tu pasado. Mira, el hecho es que no hay vida en el pasado, y dejar que nos persiga es plantar una semilla que, tarde o temprano, volverá a visitarnos.

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