El milagro de su paciente lo hizo creyente del Dr. José Gregorio Hernández

El milagro de su paciente lo hizo creyente del Dr. José Gregorio Hernández

Yaxuri Solórzano Ortega tenía un crítico estadp de salud que preocupó a los doctores que la atendieron cuando llegó al hospital luego de haber recibiedo un impacto de bala en su cabeza. 

En una nota anterior te contamos que quien llevó a ser beato al Dr. José Gregorio Hernández fue el milagro que le hizo a la niña Yaxuri Solórzano Ortega, quien recibió un impacto de bala en su cabeza luego de que unos delincuentes intentaran robarle sus pertenencias a ella y a su padre en los llanos venezolanos. 

Luego de que esto sucediera la trasladaron a un centro de salud que quedaba a seis horas de donde ella se encontraba y recibió atención especializada de pediatría fue ingresada a ña Unidad de Terapia Intensiva pediátrica. 

En ese momento no había un especialista en neurocirugía que la atendiera, por eso llamaron al doctpr Alexander  Krinitzky Pabón para pedirle su opinión médica sobre el caso. 

“Mi compañera Bárbara Martínez y yo que éramos los neurocirujanos en San Fernando y no laborábamos en el hospital, nos encontrábamos en la ciudad capital realizando operativos médicos con la Fundación Pueblo Soberano, luego de terminar esta jornada decidimos descansar”, cuenta el especialista. 

El especialista asegura que recibió una llamada de sus colegas y los mismos deciden enviarle las imágenes de la tomografía vía whatsapp:“Las analizamos y decidimos venirnos a San Fernado inmediatamente a atender a la niña”. 

Luego de casi dos días de haber ingresado al hospital, deciden operarla y los especialistas conversan y concuerdan en hacer una intervención de control de daños, la cual "consiste en retirar fragmentos, hacer limpieza y retirar tejidos revitalizados, de allí fue egresada a la unidad de cuidados intensivos pediátricos, recuperándose satisfactoriamente”.

Pasaron 10 días desde la operación de Yaxury y el doctor comenta que cuando ella y su madre llegaron a su consultorio privado, no las reconocía ya que la niña estaba caminando pausadamente y llevaba un gorro que cubría su cabeza. 

“Doctor no nos recuerda?, Ella es la niña del tiro en Mangas Covera”, le dice la madre de la pequeña. 

Allí se sorprendió por su rápida recuperación y aprovechó el momento para hacerle un video y realizarle un examen neurológico para luego publicarlos en una presentación científica en un congreso. 

Luego de esto el especialista pasó mucho tiempo sin saber de la niña y por cosas del destino se reune con el padre Numa Molina en una jornada de operaciones con la Fundación Pueblo Soberano, y por esp hace una amistad con él. 

Un día le comenta sus experiencias al Padre Molina y este queda sorprendido y le pregunta: 

 “Chico y tú no les preguntaste a los familiares si habían pedido a algún santo para que intercediera”.

Luego de un tiempo la pequeña llega a consulta con su madre y le dice al doctor: “La niña ha estado muy bien, sólo venimos a una consulta de rutina”.

En ese momento el médico le pregunta por su religión y la señora le dice que en su hogar son católicos y devotos al Dr. José Gregorio Hernández, además, Carmen le confiesa que al enterarse que su hija iba a ser operada le pidió al santo que la salvara y ella aseguró que el Médico de los Pobres le dijo: 

“No te preocupes, que tu hija va a salir bien”, después de esto comenzó a sentir una paz muy grande. 

El doctor se comunica con el padre y le comenta todo lo que sucedió y comienzan las entrevistas para la reconstrucción de los hechos, recoger los testimonios y así elevarlo a la Santa Sede y demostrar científicamente el milagro. 

Krinitzky asegura que todo sucedió muy rápido y que cuando le piden las pruebas del CD de las imágenes con la tomografía, no lo encontraba y sin eso no se podrían completar las pruebas para el milagro. 

“Por favor José Gregorio aparece el cd que lo necesitamos, te conviene”, dijo el doctor con mucha fe. 

Pasaron unos minutos y su esposa con el CD en la mano le dijo:  “Los niños acaban de encontrar el cd en una caja”.

“Todos quedamos anonadados de lo sucedido, el disco no presentaba ninguna avería”, agrega el doctor. 

“Toda esta experiencia ha sido gratificante para nuestras vidas, mi familia y yo nos hemos acercado más al Doctor José Gregorio Hernández. Antes me encomendaba a Dios en cada una de las intervenciones quirúrgicas que realizaba, hoy en día me encomiendo al nuevo beato y está presente en cada uno de mis pasos”, afirma.

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