Alicia Thompson, ginecóloga abortista conoció a Dios y ahora defensora provida

Alicia Thompson, ginecóloga abortista conoció a Dios y ahora defensora provida

Una ginecóloga llego a conocer a Dios a través de una crisis y fue allí donde experimentó una verdadera conversión, la ginecóloga Alicia Thompson no creció en ningún ambiente religioso, pero cuando comenzó a ejercer su carrera como ginecóloga.

Por:  Johana R.

La mujer se encontró en una encrucijada moral, cuando debió decidir sobre si capacitarse o no para realizar abortos.

Al profundizar el diálogo con su propia conciencia, fueron surgiendo otras preguntas que la llevaron convertirse en una cristiana “nacida de nuevo”.

“Comencé a realizar esas preguntas que consideraba de niña, que es, ¿cuál es el significado de la vida y cuál es mi papel como médico y como ser humano para defender esa dignidad que todos tenemos?, el por qué no debía practicar el aborto en mi carrera”, se cuestionaba Thompson.

La ginecóloga indicó que, si bien de niña solía realizarse preguntas sobre el significado de la vida y la muerte al llegar a la adultez, dejó de preocuparse por esos temas.

Terminé la escuela de medicina y me mudé a Ohio, donde tuve una gran crisis, una crisis espiritual, una crisis personal y también coincidió con una crisis moral que estaba experimentando en mi trabajo en torno al aborto”, agregó.

En medio de la lucha en la que permanecía y alejada de la fe, decidió acercarse a una iglesia para encontrar respuestas al valor de la vida.

En el lugar de culto pudo experimentar y crear conciencia del significado de la vida, y el ejercicio de su carrera.

En una entrevista que ofreció Thompson dijo que inicialmente era una defensora del “derecho de la mujer elegir”.

“Tanto es así, que estaba abierta a la idea de capacitarme en abortos y ofrecerlos en mi futuro trabajo”, expresó.

Pero al “ver el movimiento de la vida fetal a las 8 semanas, comencé a reconocer la vida dentro del útero”, contó.

Estar en el quirófano para ser testigo de la práctica de un aborto para ella fue algo desgarrador, “sentía que profanaba un cadáver”, explicó.

Con los consejos que recibía en la iglesia y la realidad a la que se enfrentó decidió dejar a un lado todas esas iniciativas abortivas.

Actualmente Thompson es una activa defensora provida y un médico comprometida con la dignidad humana.

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