Quién te dirige: ¿tu mente o tu corazón?

Quién te dirige: ¿tu mente o tu corazón?

El gran desafío del liderazgo es poder reconocer que la habilidad de la conducta humana llamada “actitud” nace solo de una mente renovada y un corazón transformado.

Por:  Pastor Alejandro Espinoza

Hay una distancia entre la mente y el corazón,  y además existe incertidumbre si se hace bien o mal al dejarse llevar por la mente o solo el corazón.

Lo ideal es mantener el balance: no se puede dejar llevar solo por el corazón ya que irá por caminos e impulsos descontrolados sino están dirigidos por la mente para tener una prevención y cuidado.

El éxito es mantener en armonía tanto la mente y el corazón porque cuando no están en acuerdo los sueños no avanzan y existe la desesperación y depresión.

Sabemos lo que somos pero muchas veces ignoramos todo lo que podemos llegar a ser. Cada persona es diferente y el vínculo entre la mente y el corazón en su interior usted lo puede llegar a descubrir; existe una relación simbiótica entre el cerebro y el corazón y no pueden vivir uno sin el otro.

El corazón le lleva sangre con oxígeno y nutrientes al cerebro, el cerebro inerva el corazón por intermedio de señales nerviosas que transmiten funciones como incrementar la frecuencia de latidos, el estado de ánimo, la ira, depresión, hostilidad, euforia o alegría, esto ha generado que el corazón se transforme, a lo largo de la historia de la humanidad.

La palabra dicha el cerebro que late tiene su fundamento por las conexiones que existen entre marcadores bioquímicos que acercan las células del cerebro con las del corazón.

El gran desafío del liderazgo es poder reconocer que la habilidad de la conducta humana llamada “actitud” nace solo de una mente renovada y un corazón transformado. Pastor Alejandro Espinoza 

El Señor es el que ha provisto nuestra restauración en el espíritu; pero es la responsabilidad de cada persona el restaurar la actitud de la mente para poder ejercer un liderazgo del Espíritu.

” En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del nuevo hombre creados según Dios”. Efesios 4:22-24.

Ningún cambio será permanente sino hay renovación de la mente solo así podremos ver actitudes diferentes cuando cada persona busque la fuente que es Dios y haga su parte. Hoy en día es más fácil, hablar, criticar, difamar, perjudicar que ponerse a trabajar y hacer cambios iniciando por cada uno en su propio interior ser mejor.

Muchas veces el corazón no quiere admitir lo que la mente ya sabe; no es fácil cuando la mente dice que renuncies pero el corazón te dice un último intento, no desmayes.

 

 

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