El Papa Francisco recordó a los diplomáticos que hay "valores permanentes" que no deben olvidarse

El Papa Francisco recordó a los diplomáticos que hay "valores permanentes" que no deben olvidarse

El Santo Padre compartió un importante mensaje ante el cuerpo de diplomáticos el pasado 10 de enero. 

El Papa Francisco siempre que tiene alguna oportunidad, no deja de remarcar su postura ante el panorama mundial. Dicho quedó registrado en el encuentro de diplomáticos en la Santa Sede el pasado 10 de enero en donde el Francisco recalcó que el objetivo de la diplomacia es “ayudar a dejar a un lado los desacuerdos de la convivencia humana, favorecer la concordia y experimentar cómo, cuando superamos las arenas movedizas de los conflictos, podemos redescubrir el sentido de la profunda unidad de la realidad”.

El Papa, por otro lado, remarcó la importancia del diálogo ya que “es el camino más adecuado para llegar a reconocer aquello que debe ser siempre afirmado y respetado, y que está más allá del consenso circunstancial”.

“Nunca debemos olvidar que hay algunos valores permanentes. No siempre es fácil reconocerlos, pero aceptarlos otorga solidez y estabilidad a una ética social”, dijo el Papa quien añadió que “esos valores básicos están más allá de todo consenso”.

Entre dichos valores se encuentran el “derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, y el derecho a la libertad religiosa”. Luego, añadió "Dios tiene para nosotros planes de paz y no de desgracia, de dar[nos] un futuro y una esperanza. Por eso, no debemos tener miedo de dar cabida a la paz en nuestras vidas, cultivando el diálogo y la fraternidad entre nosotros. La paz es un bien ‘contagioso’, que se propaga desde el corazón de quienes la desean y aspiran a vivirla, alcanzando al mundo entero”.

 “La educación, a través de la cual se forman las nuevas generaciones, que son la esperanza y el futuro del mundo, es el vector principal del desarrollo humano integral, ya que hace a la persona libre y responsable”.

“El proceso educativo es lento y complicado, a veces puede llevar al desánimo, pero nunca se puede abandonar; es una expresión eminente del diálogo, porque no hay verdadera educación que no sea dialógica en su estructura. Asimismo, la educación genera cultura y construye puentes de encuentro entre los pueblos”, advirtió Francisco. 

“La Iglesia Católica siempre ha reconocido y valorado el papel de la educación en el crecimiento espiritual, moral y social de las jóvenes nuevas generaciones”.

“Por ello, me resulta aún más doloroso constatar que en diversos ámbitos educativos -parroquias y colegios- se han producido abusos a menores, con graves consecuencias psicológicas y espirituales para las personas que los han sufrido. Son crímenes sobre los que debe haber una firme voluntad de esclarecimiento, examinando los casos individuales para determinar las responsabilidades, hacer justicia a las víctimas y evitar que semejantes atrocidades se repitan en el futuro”, concluyó el Papa.

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