La lengua: instrumento para el bien y el mal, ¿se puede controlar?

La lengua: instrumento para el bien y el mal, ¿se puede controlar?

En el presente estudio podrás entender al detalle el por qué la lengua, sin tener huesos, causa más daño que cualquier parte del cuerpo humano.

Se entiende que la lengua, es la parte del cuerpo humano que además de ser pequeña, no cuenta con huesos lo que la convierte en un órgano muscular diminuto pero con la clara función de facilitarnos el habla.

Ahora bien, ¿observan la importancia vital de la lengua? Puedes hablar y expresar lo que sientes, deseas informar o simplemente comunicar un sentimiento del corazón. Ojo con este versículo:

Lucas 6:45 "El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca".

Si el corazón del hombre es bueno o malo, la boca será el instrumento idóneo para servir de bálsamo o veneno a la hora de expresarnos. Entonces ¿la lengua tiene poder? Sí, y mucho.

Las guerras mundiales, separaciones, conflictos, mal entendidos, ejecuciones, órdenes, rabia y miles de cosas más se desencadenan producto de la lengua, que también se sirve de plataforma para los chismes y murmuraciones.

Prestémos atención al siguiente capítulo en Santiago 3 dedicado a la Lengua.

3  Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;

8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Según el capítulo anterior, no podemos usar nuestra boca para bendecir y maldecir. Indica que es un pequeño fuego que enciende un gran bosque. Las magnitudes y el alcance de lo que decimos provoca multitud de escenarios agradables o desagradables. Seamos sabios antes de hablar. Aprendamos a frenar lo que queremos decir, entendiendo que dichas palabras pueden causar daño.

Muchas veces es conveniente guardar silencio y ser contado por sabio.

Proverbios 17:28 "Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
El que cierra sus labios es entendido".

Frenar los labios es señal de dominio propio, de poder controlarse ante cualquier situación aunque sea difícil. Si el aporte no será para nada bueno, es mejor guardar silencio. No se puede mediar con alguien entre gritos e insultos, la mansedumbre se el remedio para lograr la paz.

Aprendamos a controlar lo que decimos.

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