Esta novena servirá para rezar por las Santas Almas del purgatorio

Esta novena servirá para rezar por las Santas Almas del purgatorio

La novena fue escrita por San Alfonso de Ligorio y la misma pide la misericordia de Dios para las almas que esperan su entrada final al cielo.

La Iglesia Católica cree firmemente en un estado final de purificación en el más allá llamado purgatorio, ese es un lugar donde nuestros pecados se purifican antes de entrar en la visión beatífica del Cielo.

Junto a esta creencia, está la enseñanza católica de que podemos orar a Dios por estas almas en el purgatorio si le pedimos que tenga misericordia de ellas y acorte su tiempo de purificación. 

De ahí deriva la piadosa costumbre del sufragio por las almas de los fieles difuntos, que es una súplica urgente de Dios para que tenga misericordia de las almas de los muertos, para purificarlas con el fuego de Su caridad, y llevarlos a Su reino de luz y vida.

Hay muchas formas de ofrecer oraciones a Dios en nombre de estas almas, y una de ellas incluye una novena escrita por San Alfonso de Ligorio: 

Oh dulce Jesús, por el sudor sangriento que sufriste en el Huerto de Getsemaní, ten piedad de estas Benditas Almas. Ten piedad de ellos. R. Ten piedad de ellos, Señor. Oh dulce Jesús, por los dolores que sufriste durante tu más cruel flagelación, ten piedad de ellos. R. Ten piedad de ellos, Señor. Oh dulce Jesús, por los dolores que sufriste en tu dolorosa coronación de espinas, ten piedad de ellos. R. Ten piedad de ellos, Señor. Oh dulce Jesús, por los dolores que sufriste al llevar tu cruz al Calvario, ten piedad de ellos. R. Ten piedad de ellos, Señor. Oh dulce Jesús, por los dolores que sufriste durante tu crucifixión más cruel, ten piedad de ellos.R. Ten piedad de ellos, Señor. Oh dulce Jesús, por los dolores que sufriste en tu más amarga agonía en la cruz, ten piedad de ellos. R. Ten piedad de ellos, Señor. Oh dulce Jesús, por el inmenso dolor que sufriste al exhalar Tu Bendita Alma, ten piedad de ellos. R. Ten piedad de ellos, Señor. (Recomiéndase a las Almas del Purgatorio y mencione aquí sus intenciones) Benditas almas, he rezado por ustedes; Te suplico, que eres tan querido por Dios, y que estás seguro de no perderlo nunca, que ores por mí, un miserable pecador, que está en peligro de ser condenado y de perder a Dios para siempre. Amén.

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