El Papa Francisco reflexiona sobre la importancia del trabajo y recuerda a quienes no consiguen uno

El Papa Francisco reflexiona sobre la importancia del trabajo y recuerda a quienes no consiguen uno

Durante la última catequesis brindada por el Sumo Pontífice este 13 de enero, reflexionó sobre la dignidad del trabajo y recordó a quienes no consiguen cómo ganarse la vida. 

Durante la última Audiencia General de este miércoles 12 de enero, el Papa Francisco pidió un minuto de silencio por aquellas personas que no consiguen cómo ganarse la vida y, también, recordó a quienes han llegado al punto de quitarse la vida por ello. 

“En estos tiempos de pandemia muchas personas han perdido el trabajo, sabemos, y algunos, aplastados por un peso insoportable, han llegado al punto de quitarse la vida. Quisiera hoy recordar a cada uno de ellos y a sus familias. Hagamos un instante de silencio recordando aquellos hombres, aquellas mujeres, desesperados porque no encuentran trabajo”.

Luego del minuto de silencio, el Papa Francisco recordó a San José quien fue carpintero, obrero de la madera, y explicó que este trabajo en Palestina implicaba a “los artesanos de la madera como a los trabajadores que se dedicaban a actividades relacionadas con la construcción”.

“Un oficio bastante duro, teniendo que trabajar materiales pesados, como madera, piedra y hierro. Desde el punto de vista económico no aseguraba grandes ganancias, como se deduce del hecho de que María y José, cuando presentaron a Jesús en el Templo, ofrecieron solo un par de tórtolas o pichones, como prescribía la Ley para los pobres”. 

“Jesús adolescente aprendió del padre este oficio” y añadió que “cuando de adulto empezó a predicar, sus paisanos asombrados se preguntaban: ‘¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?’ y se escandalizaban a causa de él, porque era el hijo del carpintero, pero hablaba como un doctor de la ley y se escandalizaban de esto”, añadió. 

A continuación, el Papa recordó a “los trabajadores escondidos; los trabadores que hacen trabajos duros en las minas y en ciertas fábricas…; quienes son explotados con el ‘trabajo en negro’, les dan el sueldo de contrabando, a escondidas, sin la jubilación, sin nada, y si no trabajas, no tienes ninguna seguridad…;  a las víctimas del trabajo, que sufren accidentes en el trabajo; a los niños que son obligados a trabajar, esto es terrible, un niño, en la edad del juego, deben jugar, obligados a trabajar como personas adultas, los niños obligados a trabajar y en aquellos pobres que hurgan en los vertederos en busca de algo útil para intercambiar... van a los vertederos”.

“Todos ellos son hermanos y hermanas nuestros que se ganan la vida así, no les dan la dignidad, pensemos en ellos, y esto sucede en el mundo, esto sucede”, se lamentó el Papa. 

“¡Cuánta gente va a tocar las puertas de las fábricas, de las empresas! ‘¿Hay algo que pueda hacer? No, no hay…’. La falta de trabajo; y pienso en los que se sienten justamente heridos en su dignidad porque no encuentran un trabajo. Vuelven a casa, ‘¿encontraste algo? Nada. Pasé por Cáritas y traigo el pan…’", el Papa recordó a aquellos que no consiguen trabajo. 

Continuó, “lo que te da dignidad no es llevar el pan a la casa, tú puedes recibirlo en la Cáritas. No. Lo que te da dignidad es ganar el pan, y si nosotros no damos a nuestra gente, a los hombres y mujeres la capacidad de ganarse el pan, esta es una injusticia social, en aquel lugar, en aquel país, en aquel continente”.

“Los gobernantes deben dar a todos la posibilidad de ganar el pan, porque esa ganancia les da dignidad. Es una ‘unción de dignidad’ el trabajo. Esto es importante”, agregó.

"El trabajo es un componente esencial en la vida humana, y también en el camino de santificación” ya que “trabajar no solo sirve para conseguir el sustento adecuado: es también un lugar en el que nos experimentamos a nosotros mismos, nos sentimos útiles, y aprendemos la gran lección de la concreción, que ayuda a que la vida espiritual no se convierta en espiritualismo”.

Es por ello que el Papa nos invitó a preguntarnos, “¿con qué espíritu hacemos nuestro trabajo cotidiano? ¿Cómo afrontamos el cansancio? ¿Vemos nuestra actividad unida solo a nuestro destino o también al destino de los otros?”.

“De hecho, el trabajo es una forma de expresar nuestra personalidad, que es por su naturaleza relacional. Y también el trabajo es una forma de expresar nuestra creatividad. Cada uno hace el trabajo a su modo, con su estilo, el mismo trabajo, pero con un estilo diferente. Es bonito pensar que Jesús mismo trabajó y que aprendió este arte propio de San José", señaló el Santo Padre. 

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