Descansa en el Corazón de Jesús con esta oración

Descansa en el Corazón de Jesús con esta oración

Normalmente olvidamos que Jesús nos ofrece su Corazón y que somos nosotros los que ponemos barreras a su amor. 

En oportunidades olvidamos que la oración puede ser tan simple como usar nuestra imaginación y visualizar a Jesús parado frente a nosotros, invitándonos a su amor profundo y permanente.

Este ejercicio puede aumentar el amor que sentimos hacia Dios y hasta invitarlo a hablar con nuestra alma. 

Según explica el libro del siglo XIX Meditaciones sobre el Sagrado Corazón de Jesucristo, imprimen varias meditaciones inspiradoras que ayudan a formar nuestra imaginación y nos permiten ver a Jesús bajo una nueva luz.

Uno de ellos se centra en el amor de Jesús por nosotros revelado en su Corazón. 

Imagina que ves a Jesucristo en el Santísimo  Sacramento , abriendo Su divino pecho y mostrándote Su  Corazón  como en un trono de dulce luz y de fuego vivo . Pídele que te dé una parte de esa dulce luz y de ese fuego divino, para desengañar e inflamar tu  corazón .

Con esta oración y la imagen en nuestra mente podemos recordar esos momentos de nuestra vida donde sentiamos un armor ardiente hacia Dios y tratamos de despertar en nuestro interior esos mismos sentimientos de amor.

Recuerda esos días, o al menos esas horas de tu vida, cuando tu  corazón  estaba más inflamado de amor por tu Dios. ¡Oh recuerdo dulce y amargo! ¿Qué querías entonces para tu felicidad? Compare entonces la tranquilidad de su corazón  con la que disfruta en el presente. Pide perdón por haber permitido que ese santo amor por Su Corazón, cuya dulzura y paz antes te había hecho saborear, se extinguiera con tu disipación. Haz grandes, pero prácticas y particulares, resoluciones para desvincularte de lo que es el impedimento especial para el aumento del amor divino en ti y, en consecuencia, el impedimento también para la adquisición y el aumento de la felicidad de tu corazón incluso en esta vida.

Cuando oremos todos los días, recordemos esa imagen y hagamos lo que podamos para dejar que el amor de Dios inunde nuestra alma. 

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