Deja de orar por cosas y comienza a orar por Dios

Deja de orar por cosas y comienza a orar por Dios

En la oración del Señor (Mt 6:9-13; Lc 11:2-4), Jesús enseña a sus discípulos sobre las prioridades que deben dar forma a la vida de oración de cada creyente. Este modelo de oración está lleno de peticiones: por el pan diario, perdón, dirección, y liberación

Todos en algún momento de nuestra vida hemos orado por cosas importantes en el pasado y hemos descubierto que nuestras oraciones no fueron contestadas; Dios no hizo lo que pensamos que debió haber hecho. Cuando vemos la oración como una petición y nada más, y no recibimos lo que pedimos, con frecuencia empezamos a dudar. Nos preguntamos por qué deberíamos molestarnos en orar en primer lugar.

Aunque las preguntas son honestas, este tipo de pensamiento no entiende el punto de la oración. El punto de la oración no es solo hacer que Dios haga cosas. Observa que Jesús dice en:

Y al orar, no usen ustedes repeticiones sin sentido… porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes que ustedes lo pidan”. Mateo 6:7-8

Si Dios ya sabe lo que tú necesitas aún antes de que se lo pidas, ¿cuál es el punto? Él ya lo sabe, ¿por qué se lo pides? Puedes pensar que Dios está en el cielo tomando notas, como si nuestras oraciones le estuvieran informando de las cosas que Él no conoce de antemano. No, Él ya sabe lo que tú necesitas, y por eso el punto principal de la oración no es realmente conseguir algo, sino conocer a Alguien.

El corazón de la oración: conocer a Dios

Ese entendimiento cambiará tu vida de oración: el punto principal de la oración no es conseguir algo, es conocer a Alguien. Cuando vayas a tu habitación, cierres la puerta, y ores a tu Padre en secreto, hay una recompensa que te espera: intimidad con tu Padre celestial a través de la oración. El corazón de la oración es lo que pasa cuando estás a solas con tu Padre.

Por favor escucha esto: lo más importante en tu vida no es tu familia, tu pareja, tus hijos, tu trabajo, tus finanzas, o tu salud. Lo más importante en tu vida es tu intimidad personal con Dios, porque eso afecta todo lo demás.

Tu familia depende de tu intimidad personal con Dios en tu corazón. Tus hijos necesitan esto de ti más de lo que ellos necesitan que pongas comida en la mesa; esta realidad cambiará la manera en que crias a tus hijos. Tu matrimonio, tu trabajo, tus finanzas, y las personas alrededor de ti necesitan esto de ti. Todo fluye de esto.

Planificando oraciones centradas en Dios

Esta es la razón por la cual Jesús dice: “entra en tu habitación y cierra la puerta”. Aparta un tiempo para esto. Encuentra un lugar. Ten un tiempo a solas con Dios. Esa única práctica revolucionará tu vida. ¿Cuál es tu lugar? ¿Cuándo es tu tiempo? Si tú no tienes una respuesta inmediata a esas preguntas, entonces encuentra una respuesta inmediatamente.

Jesús promete que te espera una recompensa al pasar tiempo a solas con tu Padre celestial. Aquí está el mapa: aparta un tiempo, ve a un lugar específico, y pasa tiempo a solas con Dios. En su enseñanza sobre la oración, Jesús estaba diciendo: “¡El Padre tiene tanto para ti! Si quieres experimentar todo lo que Él tiene para ti, entonces esta es la manera de orar”.

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