Aprende a descubrir el propósito de tu dolor

Aprende a descubrir el propósito de tu dolor

Cuando la sanidad se experimenta al nivel del corazón, el resultado es verdadera libertad. El apóstol Pablo pinta claramente la imagen de la libertad que Dios ofrece a través de Su Hijo, que nos libera hasta de las experiencias más dolorosas

Descubre el propósito de tu dolor". Romanos 8:1-2.

Sergio De La Mora, un importante predicador ha compartido un mensaje muy importante que te ayudará a encontrar el propósito de tu vida al atravesar el dolor.

No es que sanemos porque resolvamos nuestro pasado, sino porque este nos ha llevado a una relación más profunda con Dios y con el propósito que tiene para nuestras vidas”, Dan Allender, sicólogo

En ese sentido, De La Mora se pregunta, ¿Recuerdas el hombre de hojalata de la película El maravilloso mago de Oz que no tenía corazón? Cuánta gente ha pensado en un momento o en otro, que la vida sería mucho más fácil si hubieran nacido sin corazón. Una vida aparentemente sin dolor, sin lamentos ni desilusiones. A medida que maduraba y mi andar se acercaba más y más a Dios, descubrí que el corazón es justamente el origen del poder de la vida.

Es allí donde Dios deposita lo más grande e importante, y es en al nivel del corazón que Dios suele enseñarnos las lecciones más relevantes. Es únicamente en lo más profundo del corazón de cada uno que Dios puede traer sanidad, propósito y esperanza para un nuevo comienzo.

Cuando la sanidad se experimenta al nivel del corazón, el resultado es verdadera libertad. En el libro de Romanos, el apóstol Pablo pinta claramente la imagen de la libertad que Dios ofrece a través de Su Hijo, que nos libera hasta de las experiencias más dolorosas.

Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús; y porque ustedes pertenecen a Él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte”. Romanos 8:1-2

Tu pasado no tiene por qué castigar tu futuro. Más poderoso aun es lo que Dios nos dice: que Él se involucra personalmente en nuestro sufrimiento, ¡y que tiene un plan para cada situación!

Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”. 2 Corintios 12:9

Qué alentador y vigorizante es saber que, pese a lo que nos suceda, ¡nuestro dolor no es en vano! Dilo de nuevo para ti mismo: ¡Mi dolor no es en vano!

Tal vez hoy sientas desaliento porque pusiste tu corazón en las manos equivocadas, pero Él desea que confíes y sepas que quiere y puede sanar esos pedazos rotos de tu corazón y restaurar tu esperanza por mañana. Cuando dejamos que Dios vea todos esos pedazos, le damos permiso para que convierta ese dolor —que ponemos en Sus manos— en nuestra mayor fortaleza.

Muchas veces, ¡es justamente ese dolor del que huimos el que Dios quiere que enfrentemos! Sé que es revolucionario ver el sufrimiento de esta manera, en una sociedad y cultura que intenta evitar y acallar el dolor. Pero creo con toda convicción que Dios hoy te está diciendo: “Dame tu corazón y usaré esa situación —por la que estás pasando—, ¡para que surja lo mejor de ti! ¡Puedo usar eso para que triunfes!”.

Aunque los tiempos de dificultad no parezcan agradables en el momento, suelen ser el bisturí que Dios usa para hacer una operación en nuestro corazón, de modo que pueda sanar y restaurar la condición de nuestro corazón. Tu victoria está al otro lado de esa situación. Créelo, Dios puede darte la victoria.

Dios nos da, a ti y a mí, poder para dejar de marginar el dolor y empezar a usarlo ¡para tener ganancias provechosas! ¡Aquello que amenaza con aplastar tu corazón es la herramienta que Dios usará para lanzarte al destino que tiene designado para ti!

Entiendo que muchas veces nos resulte extraña la idea de que Dios tenga un destino para cada uno, porque lo que ha reinado en nuestras vidas es el dolor, ya sea heredado o autoinfligido. Cuando alguien ha vivido siempre bajo el peso del dolor heredado, suele perder la pelea por la vida ya que su corazón se quebranta debido a situaciones fuera de su control.

Tal vez su madre, su padre o su cónyuge le abandonaron o ha sido víctima de la violencia, o han maltratado su espíritu con palabras sarcásticas y críticas. Quizás no podía controlar ni tenía responsabilidad alguna con ese familiar o ese ser amado que vivía en la adicción, la mentira o que se la pasaba perdido.

La mentalidad de víctima asoma, entonces, amenazando con robarle el gozo y la esperanza de cosas mejores y más grandes. Por otra parte, el dolor autoinfligido es producto de nuestras propias decisiones. Nos acosan y nos persiguen decisiones que nunca hubiéramos deseado haber hecho.

Tal vez fueron muy planeadas o las hicimos por impulso. Pero nos dañaron. Sin embargo, a los ojos de Dios no hay diferencia entre el dolor que heredamos o el causado por nosotros mismos.

En cada momento, en todo tipo de dolor, Dios está dispuesto a, y es capaz de, convertirlo en nuestra mayor fortaleza. Dios anhela que acudamos a Él para que entendamos Sus planes y propósitos para nuestra vida. Sea cual sea el dolor, y pese a las circunstancias, ¡Dios quiere que sepamos que Él puede cambiar las cosas! Así como el salmista lo describe:

Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría". Salmo 30:11

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