Versículos Bíblicos sobre la esperanza Versículos Bíblicos sobre la esperanza

Versículos Bíblicos sobre la esperanza

Todos necesitamos tener esperanza, ese ánimo o empuje de saber que veremos nuestros deseos y anhelos cumplidos. Tener esperanza es vivir con la confianza de que obtendremos lo que deseamos. Una vida sin esperanza es una vida sombría.

La esperanza en Dios nos libera del miedo al futuro y de la incertidumbre. Sabemos que nuestro Dios es bueno, él nos conoce y podemos confiar en que nos dará la fortaleza necesaria para enfrentar las dificultades que nos presente la vida (Nahúm 1:7).

Veamos algunos versículos bíblicos que hablan sobre nuestra esperanza como hijos de Dios y afirmemos nuestra fe en este día.

1. La base de nuestra esperanza

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva.

Es por la misericordia de Dios que tenemos esperanza. A través de la muerte y la resurrección de Jesús, Dios abrió el camino para que podamos acercarnos a él y que podamos recibir la vida abundante que él nos quiere dar. Nuestra esperanza es parte de esa vida abundante. Esta realidad debe traer gozo y alabanza a nuestros corazones. ¿Cómo no vamos a alabar y agradecer tanta misericordia y bondad?

2. Certeza para el futuro

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.
(Jeremías 29:11)

Cuando ponemos nuestra fe en Jesús y comenzamos a leer su Palabra vemos todas las promesas que hay para los que aman a Dios. No importa cuán difícil parezca una situación sabemos que algo bueno saldrá de ella y que lo que Dios permite, es para nuestro bien (Romanos 8:28). Esa es nuestra esperanza en medio de cualquier situación. Dios no solo está a nuestro lado cuando llegan las dificultades sino que también tiene en mente algo bueno como resultado.

3. Una buena elección

Tú, Soberano Señor, has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud.

Mientras más pronto pongamos nuestra confianza en Dios, mejor. Así disfrutaremos de su compañía, su ayuda y sus bendiciones por muchos años. Los hijos de Dios no estamos exentos de problemas, pero es muy lindo mirar atrás y ver que no hemos recorrido el camino solos. Dios es el compañero fiel siempre presente, nuestra ayuda en todo momento. ¡Vale la pena poner nuestra esperanza en él!

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