Una oración para quienes pasan la Navidad sin sus hijos

Una oración para quienes pasan la Navidad sin sus hijos

La Navidad puede ser alegre sin importar nuestras circunstancias, debido a la esperanza que Jesús trajo del cielo con Su nacimiento

Aquellos de nosotros bendecidos con el testimonio de la paternidad compartimos para siempre una parte de nuestras almas, y parece insuperable llenar el vacío cuando esas pequeñas vidas que una vez se aferraron a nosotros en condiciones de seguridad son reemplazadas por un silencio sombrío, explica Crosswalk en su artículo.

Los padres pierden a sus hijos todos los días. Muchos están perdidos por la epidemia de adicción. Las parejas divorciadas pierden tiempo con sus hijos durante las vacaciones. Los niños mayores se mudan, dejando que sus padres se pierdan la charla.

Mientras me preparo para celebrar otra Navidad bendecida con mis hijos de primaria, me siento humilde en agradecimiento y el Espíritu me mueve a orar por los padres cuyo inocente gozo navideño está ausente este año.

1. Recuerde, son suyos

Dios ama a todo ser humano. Creó a cada individuo con una precisión inimaginable. Nuestro trabajo como padres es llevarlos a los pies de su Padre. Cuando no están cerca de nosotros, podemos confiar en la oración que Él los ama y protege.

2. Dale el dolor

El dolor y el miedo a la separación de nuestros hijos no siempre se pueden explicar, pero nunca es demasiado para Dios. Cuando elevamos las cargas de nuestro corazón a Él en oración, Él promete escucharnos y ayudarnos.

3. Búscalo cada mañana

Cada día puede traer nuevas oleadas de dolor fresco, pero los momentos con el Padre al amanecer permiten que el gozo vuelva a tejer la esperanza en nuestras circunstancias. Jesús es la clave para encontrar la paz en tiempos difíciles. Encuéntrelo en la oración y en la Palabra de Dios para afrontar cada nuevo día con comodidad y preparación.

Oremos:

Padre, eres poderoso para dar vida y estás detrás de la esencia de toda criatura viviente. Tan particularmente elaboradas son las obras de Tus manos. Cuando miramos a nuestro alrededor, en una temporada determinada, podemos ver la evidencia de Tu arte por todas partes. La Navidad nos recuerda cuánto nos amas. Cuando Tu propio Hijo dio Su primer llanto en un pesebre, comenzamos a sentir los efectos de Tu gracia.

Enviaste a Jesús al mundo por nosotros. No para que suframos en la vida, sino para vivir con alegría. Al igual que la alegría de nuestros hijos al abrir los regalos la mañana de Navidad, usted anticipa el día en que cada uno de sus hijos abrirá el regalo que le dio a través de Jesús.

Gracias, padre, por el regalo de la paternidad. De una manera poderosa, podemos asomarnos a Tu corazón y comprender el amor de nuestro Padre. Por toda la alegría que los niños traen a nuestro corazón, les damos las gracias. Incluso en las pruebas y frustraciones de la paternidad, el gozo en sus ojos y la felicidad en su risa llena nuestros corazones hasta el borde.

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