¿Qué enseña Julio Ruiz sobre “La reconciliación hecha por Jesús”?

¿Qué enseña Julio Ruiz sobre “La reconciliación hecha por Jesús”?

La reconciliación que hizo Jesús de las cosas que están en la tierra y arriba en los cielos es un tema tratado por Pablo al final del capítulo primero de la carta a los Colosenses.

Por:  Johana R.

Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado. En su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”. Colosenses 1:19–23

El significado de la palabra “reconciliación” es el de traer juntas otra vez a dos cosas que estaban separadas. En el ámbito de las relaciones humanas es traer la paz a alguien que ha estado enemistado, sea esto en el campo personal, de una pareja, una familia y hasta una nación. Al hablar de este pasaje, la reconciliación más importante de todas es la que Dios ha hecho con la humanidad y el resto de su creación por la separación que hizo el pecado cuando entró en el huerto del Edén.

¿Qué ha pasado desde entonces? Pues que la creación retrocedió a niveles como estuvo desde el principio: “desordenada y vacía”, y ahora está gimiendo por su liberación. Desde entonces no solo ha habido separación en la raza humana, sino una degradación total.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”; Romanos 8:19–22.

Pero ¿cuál es la buena noticia de este pasaje? Bueno, que Dios no ha abandonado su creación a su propia suerte. A lo largo de los siglos, desde que el hombre se desligó por primera vez del compañerismo divino, Dios nos ha dado “a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo”. Y Dios lo hizo al encarnarse, pero más aún cuando aceptó morir en la Cruz donde comienza otra vez, haciendo que las cosas vuelvan a una armoniosa y nueva creación de la que Cristo es la Cabeza como ya lo dijimos.

Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,” Efesios 1:9.

La reconciliación debe verse como el tema más importante y el único por el que se dará la nueva creación. Consideremos las razones de esta declaración.

Cristo murió para reconciliar su creación y al hombre con Dios. Por esto se habla de cielos y tierra nueva donde vivirá el hombre nuevo. Finalmente, el mensaje de la reconciliación fue que el Cristo reconciliador aplacó la ira de Dios y ahora la salvación del hombre solo viene a través de la fe en él. Quien se reconcilia así con el Señor perseverará para siempre y jamás se caerá de su estado de gracia.

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