¿Qué dice la Biblia acerca de la maternidad por vientre de alquiler?

¿Qué dice la Biblia acerca de la maternidad por vientre de alquiler?

Existen dos cosas extraordinarias genéticas y espirituales que ocurren durante el proceso de gestación de un bebé que toda mujer debería saber hoy

Por:  Johana R.

Las relaciones son importantes, Dios claramente estableció límites a cada una de ellas, de tal forma que tener sexo con mi hermana o mi mamá son consideradas pecado por el Creador, esto muchos lo saben, pero pocas veces se aclara el por qué es malo tener sexo con dos mujeres, con animales o entre familiares cercanos, por poner algunos ejemplos.

El vientre es genético y espiritual

La respuesta es simple pero profunda: el sexo no es sólo un placer físico, sino es una unión genética, emocional, psicológica y espiritual. Cuando se tiene relaciones sexuales con alguien se compartiendo material genético, emocional, psicológico y espiritual con esa persona, y lo más profundo de todo: el nuevo ser que generará esa relación sexual posee material de ambos, pues es la unión exacta del material genético, emocional y espiritual de los dos seres que lo fecundaron.

Un regalo de Dios 

Por eso, el sexo es un regalo Divino que no debe tomarse a la ligera tal y como pretende hacer la legalización del vientre de alquiler.

La degradación humana actual tiene su base en el desenfreno sexual del último siglo, llamamos “amor” a la fornicación, al adulterio, al incesto, a la maternidad subrogada, a la pedofilia, al poliamor, a la homosexualidad, a la robofilia y a todo lo que no es bien visto ante los ojos de Dios.  

Debemos entender que todo esto está corrompiendo la genética humana, emociones y espiritualidad; cada malformación genética, virus mortal, y posesión demoniaca actual, son muestra de que jugar con el sexo es un juego peligroso.

El proceso de gestación de un ser humano es un proceso inteligente diseñado por Dios que involucra la genética, sexualidad, neuroquímica, psicología y espiritualidad de dos seres idóneos, pretender que este asombroso diseño es simplemente “una vasija” que sirve para tener bebés y lucrar con ello, es simplemente una blasfemia retrógrada.

Tu vientre significa hogar no incubadora

Para el bebé el vientre materno es su hogar no un motel de paso, todo lo que perciba, sienta, reciba, y ocurra durante el proceso de gestación de la madre sustituta afectará esa vida, y la espiritualidad de la madre sustituta bendecirá o maldecirá ese nuevo bebé.

El bebé inicia su relación con la mamá en el vientre y no cuando “nace”, por lo que la madre de alquiler influye demasiado en el niño(a) que nacerá. ¿Cómo la genética, espiritualidad y psicología de la madre sustituta no influirá en el bebé al nacer? ¿es que es irrelevante si la madre sustituta es politeísta, inestable emocionalmente, con antecedentes generacionales de brujería y con una dolencia hereditaria? ¿No tiene importancia el árbol genealógico y espiritual de los progenitores? ¿Por qué Dios estableció con tanto cuidado el límite de las relaciones sexuales y aún más, diseñó a una pareja idónea exclusiva para cada uno de sus hijos? ¿Por qué Dios decretaba leyes contra relaciones en yugo desigual entre Israel y las tribus filisteas y egipcias? Así es, porque la “pureza sexual” va mucho más allá de lo que es.

Todos afectan al bebé

La genética, psicología y espiritualidad de la madre sustituta se unirá a la genética y espiritualidad de todos los “involucrados” en el proceso de gestación, incluyendo por supuesto a los tres, cuatro, diez procesos anteriores en los cuales haya participado la madre sustituta, he allí el problema de la prostitución y el vientre de alquiler, es una verdadera “sopa genética y espiritual” transmitida de persona a persona y de generación a generación.

Hay un punto más: la madre sustituta no está esperando con ansias al bebé, ella espera ansiosa un cheque de pago por tenerlo, el vientre deja de ser un hogar y se transforma en incubadora, pues su corazón está en el dinero y no en el bebé, y eso influirá mucho en la nueva vida.

Entonces el SEÑOR visitó a Sara como había dicho, e hizo el SEÑOR por Sara como había prometido. Y Sara concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dicho. Y Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio a luz Sara. Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac a los ocho días, como Dios le había mandado. Abraham {tenía} cien años cuando le nació su hijo Isaac. Y dijo Sara: Dios me ha hecho reír; cualquiera que lo oiga se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? Pues bien, le he dado a luz un hijo en su vejez. Génesis 21:1-7

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias