Oración en medio de la enfermedad

Oración en medio de la enfermedad

Si conoces a alguien que se encuentre enfermo o estás pasando por un diagnostico difícil, estos versículos son la confesión para declarar sanidad sobre tu vida y la de otros.

El ser humano, puede estar propenso a sufrir de dolencias, malestares, padecimientos crónicos, enfermedades entre otros aspectos que afectan la salud notablemente y que al mismo tiempo, influyen en el estado de ánimo porque ya no se pueden hacer las cosas físicamente como antes, cuadro que  no todos suelen superar.

Cuando la salud está pasando por una crisis, simplemente las cosas cambian por completo haciendo que nuestro ritmo de vida se vea forzado a cambiar de dirección en miras hacia la recuperación. Por otro lado, algunos médicos pintan el panorama con gran desesperanza, y por ende, activan la depresión entre otros escenarios psicológicos y emocionales.

Es importante que conozcas de Dios para enfrentar las respuestas que el mundo ofrece  cuando se encuentra con cualquier diagnóstico, que al estar enfrascado en la ciencia, no puede entender que el Todopoderoso  también es partícipe en los procesos de recuperación y sanación.

Una verdad contundente, es que la mayoría de las enfermedades nacen del corazón producto de una rabia, falta de perdón, peleas, angustias, estrés, tristezas, que no tienen nada que ver con el organismo, sino que estos se ven afectados por el estado de ánimo, por tu condición espiritual, al punto de bajar las defensas y dejarte vulnerable.

Recuerda los siguientes versículos para reprender dichos escenarios y que al momento de sentir el más mínimo indicio negativo de rabia, rencor y más relacionados, respondas con la Palabra de Dios para sanar.

Versículos a tomar en cuenta

Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.
(Isaías 53:4-5)

Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que les devuelve la salud».
(Éxodo 15:26)

Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. «Yo apartaré de ustedes toda enfermedad»
(Éxodo 23:25)

Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias.
(Salmo 103:1-3)

En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción. Envió su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro.
(Salmo 107:19-20)

Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: “El reino de los cielos está cerca”. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.
(Mateo 10:7-8)

¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.
Rabí, quiero ver —respondió el ciego.
Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino. (Marcos 10:51-52)

¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará.
(Santiago 5:14-15)

Los justos claman, y el Señor los oye; los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas.
(Salmo 34:17-19)

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