¡Jesús: El único camino para llegar a Dios!

¡Jesús: El único camino para llegar a Dios!

En Juan 14:6 se lee que Jesús es el camino hacia Dios. ¿Cómo puede ser esto posible? La realidad es que tan pronto Adán y Eva escogieron pecar desobedeciendo a Dios, él comenzó a trazar el plan para el perdón. Dios no quiso dejar separados de él. ¡Todo lo contrario! Él tomó la iniciativa. Decidió venir encarnado como un ser humano, Jesús, para morir en la cruz como el sacrificio perfecto y así darse la oportunidad de vivir con él por la eternidad.

Por:  Johana R.

Es por esto que Jesús pudo declarar ser el único camino para llegar a Dios. No solo eso, sino que es a través de él puede conocer la verdad y recibir la vida eterna.

¿Con quién hablaba Jesús?

Jesús estaba con sus discípulos en la última cena. Él les estaba explicando que su fin se acercaba y que debía regresar al Padre así que ya no estaría más con ellos físicamente. Como es de esperar ellos se asombraron y se entristecieron. Habían pasado tres años con Jesús, eran sus amigos, sus discípulos. Y ahora se tenían que despedir de él.

En ese momento de tristeza e incertidumbre Jesús los anima:

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy”, Juan 14:1-4

Jesús les dice que la separación física sería temporal, luego ellos también irían al hogar del Padre. De hecho, les dice que ya ellos conocían el camino al Padre. Tomás, siempre inquisitivo, le pregunta que cómo era posible que ellos conocieran el camino si ni siquiera sabían dónde era el hogar del Padre. Es ahí que Jesús contesta con este versículo tan conocido.

Jesús, el camino a Dios

Lo primero que Jesús dice es “Yo soy el camino”. ¿El camino a dónde? El camino al Padre, al hogar del Padre. En realidad no es difícil de entender: un hijo sabe dónde vive su padre. Jesús estaba en la tierra, pero antes había estado al lado del Padre en el hogar celestial y sabía cómo regresar allá. Por eso él es el camino, él conduce hasta Dios Padre por medio de su muerte y su resurrección.

Pero es más que esto. Jesús estaba animando a sus discípulos a cambiar la mirada de lo temporal a lo eterno. Donde se recibe el mismo reto. La morada aquí en la tierra es por un período de años y terminará. Pero pueden tener la morada eterna en la casa del Padre y deben decidir mientras están vivos si quieren pasar la eternidad con él o no.

Jesús es la provisión de Dios para que moren con él por la eternidad. Solo Jesús estuvo dispuesto a morir por los pecados. Él había declarado: “El Padre y yo somos uno” (Juan 10:30). Solo en Jesús - Dios hecho humano - obtenemos el perdón que necesita y la paz con Dios. Por los mismos o por los propios esfuerzos nunca seran capaces de obtener la salvación y la vida eterna. Dios mismo  abrió el camino a través de Jesús.

Para reflexionar: ¿Has aceptado a Jesús en tu corazón? ¿Le has reconocido como el único camino hacia Dios a través del cual puedes recibir la salvación y la vida eterna?

Jesús, la verdad que nos libera

En Jesucristo está revelada la verdad sobre cómo es Dios Padre. Al leer los evangelios se damos cuenta del amor tan grande de Dios para la humanidad, cuánto le interesa nuestro bienestar físico (nuestra salud, por ejemplo) y sobre todo, nuestro bienestar espiritual. El ministerio de Jesús consistió en sanar enfermos, liberar endemoniados, resucitar muertos, consolar a los afligidos. Y todas esas acciones revelan claramente la verdad sobre el corazón de Dios y su gran amor por nosotros.

Dios los ama muchísimo y saber eso debe llenar el corazón de gozo y gratitud. El saberse amados de una forma tan real y completa  libera. Los hace libres para vivir la vida que Dios desea que vivan dejándose guiar. Aceptar los retos diarios porque saben que Dios nunca los dejará solos.

Jesús, la vida

En Jesús encontramos la verdadera vida, una con propósitos claros tanto para nuestros años sobre la tierra como para la eternidad. El diablo intenta quitarnos la paz, la salud, la certeza de que nuestra vida cuenta para algo. Su deseo es mantenernos desanimados y separados de Dios. Le damos permiso para hacerlo cada vez que pecamos y elegimos rechazar a Dios.

Sin embargo, Jesús vino a la tierra para que podamos tener la vida abundante que Dios desea para nosotros.

“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”, Juan 10:10

Con su vida Jesús  muestra cómo vivir, qué prioridades tener, cómo actuar. Con su muerte y su resurrección Jesús venció el poder de la muerte. Gracias a él tiene acceso a la vida que el Padre había deseado para nosotros desde el principio: una vida en amistad con Dios, disfrutando de su presencia por siempre.

Cuando le pedimos a Jesús que sea el Señor y Salvador, se abre la puerta a esa vida abundante que Dios quiere dar. Su Espíritu Santo llena con su fruto y los capacita para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. En Cristo se viví con esperanza; está en cada uno escoger si aceptar vivir cada día con él, por la eternidad.

Para reflexionar: ¿Refleja su vida que Cristo vive en ti? ¿Sientes la presencia de Dios a diario, el gozo y la esperanza de saber que él está contigo en todo momento? ¿Buscas la dirección de Dios en oración cada día para que guíe tus decisiones?

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