El gozo de Dios nos fortalece El gozo de Dios nos fortalece

El gozo de Dios nos fortalece

Los hijos de Dios podemos avanzar en cualquier situación porque nuestra fortaleza viene de Dios. El apóstol Pablo había vivido en medio de escasez y también en abundancia. Pero se mantuvo firme y gozoso en todo momento porque la presencia y la fortaleza de Dios lo sostuvieron. Él tenía claro su llamado y su misión y sobre todo, sabía en quién confiaba.

Muchas veces nos desanimamos al ver la magnitud de nuestros problemas y hasta podemos sentir que perdemos la esperanza. Debemos mantenernos cerca de Dios y pedirle que nos renueve con su gozo, que nos ayude a fijar nuestros ojos en su poder y en la fortaleza que él nos da. El gozo del Señor no es una alegría pasajera sino una certeza llena de paz y confianza que nos impulsa a seguir adelante confiados en que Dios obrará.

¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia!
(1 Crónicas 16:11)

Nuestras luchas y dificultades no deben paralizarnos. Debemos buscar activamente la presencia de Dios porque es ahí donde encontramos las nuevas fuerzas que necesitamos. Dios es nuestro refugio y, como buen refugio que es, nos protege de los ataques del enemigo. No dejemos de acudir a él en oración en cualquier momento para recibir el bálsamo renovador y refrescante que nos animará a continuar y a perseverar.

Como él, podemos vivir en plena confianza de que lo que Dios trae o no trae a nuestras vidas, es siempre lo mejor. Podemos confiar sabiendo que él siempre nos concederá la fuerza necesaria para continuar y cumplir con la obra que él nos ha encomendado.

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias