¿Cómo podemos sacar alegría de situaciones en las que solo vemos problemas?

¿Cómo podemos sacar alegría de situaciones en las que solo vemos problemas?

La respuesta puede parecer simple, pero en realidad es bastante significativa y delicada.

La vida cristiana no es fácil. Muy diferente de lo que mucha gente imagina, seguir a Cristo no significa tener un control en el bolsillo donde activar el botón de "alegría". Sin embargo, aún podemos sacarnos de las situaciones de tristeza, dolor y sufrimiento motivos para ver cosas muy diferentes a lo que estos contextos conllevan, lo que acaba cambiando la naturaleza original de nuestras emociones y sentimientos.

Entendemos de los pasajes de Hechos 16, de los versículos 22 al 25, cómo Pablo y Silas enfrentaron situaciones de conflicto de una manera opuesta a la forma en que muchos de nosotros solemos reaccionar. Desde el interior de la prisión, alabaron y oraron a Dios, incluso después de una sesión de golpes.

Así, concluimos que la perseverancia en la alegría es una actitud de fe que nos lleva a superar grandes conflictos, pero dejamos para reflexionar más profundamente sobre la siguiente pregunta: ¿cómo retirar la alegría de situaciones donde solo vemos dolor, sufrimiento y problemas? Bueno, la respuesta puede parecer simple, pero en realidad es bastante significativa y delicada.

Aceptar el sufrimiento como real

A menudo aprendemos que para lidiar con el sufrimiento, debemos tratar de enfrentar la situación de dolor como si fuera cualquier cosa menos dolor. Esto es un error, porque en lugar de lidiar con el problema tal como es, terminas en una especie de fantasía de negación.

Es común ver esto, por ejemplo, en adictos a las drogas en las primeras etapas de la adicción. En lugar de reconocer la situación como un problema real, el individuo intenta enmascararla, darle otros nombres y justificaciones, pero nada de esto cambia la naturaleza del problema, al contrario, solo lo empeora.

Cuando Pablo y Silas fueron golpeados y arrestados, no intentaron negar la realidad del problema. En cambio, ambos reconocieron la gravedad de la situación, y eso fue precisamente lo que permitió el cambio de actitud en ese contexto.

Fuera de la situación es donde está la alegría

Entendido el tema anterior, podemos concluir que Dios nos da alegría incluso en situaciones de sufrimiento, no por estas situaciones, sino por la capacidad que nos da, de mirar más allá de ellas. Esto es exactamente lo que hizo Jesucristo en los últimos momentos en la cruz del Calvario.

La Biblia dice que en un momento, Cristo fue interrogado por uno de los ladrones crucificados a su lado, quien le clamó por misericordia. ¿Cuáles fueron las palabras de Jesús? "Hoy estarás conmigo en el paraíso", dijo Él. ¿Te diste cuenta de que Jesús no estaba mirando tu situación de sufrimiento en ese momento?

Cristo, a pesar de ser crucificado y literalmente muriendo, indicó a través de la promesa hecha al ladrón arrepentido que su mente, su enfoque y preocupación, no estaban en la situación de dolor, sino en lo que ocurriría poco después de su muerte; ¡La resurrección!

En nuestra vida diaria, donde nos enfrentamos a diferentes tipos de sufrimiento, siempre hay una "resurrección" que debemos buscar. Es de ella, no de la dolorosa situación, de donde proviene nuestra alegría. Pablo y Silas entendieron esto en la cárcel cuando comenzaron a mirar las promesas del Señor, y por eso alabaron.

También nosotros, incluso en la cama de un hospital, ante la ausencia de un trabajo o al final de una relación, debemos aprender a afrontar cada situación como Cristo en la cruz, mirando no a los clavos que nos rasgan las manos, sino a la justicia que nos da, se hará la curación de la enfermedad, la restauración de la relación o las oportunidades que puedan surgir tras un despido.

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