3 formas de mantener a sus hijos fuera de las pantallas

3 formas de mantener a sus hijos fuera de las pantallas

Permanecer mucho tiempo frente al teléfono o computadora puede ser entretenido para sus hijos hasta cierto punto. Conozca las siguientes formas para propiciar un equilibrio frente a las pantallas.

No es ningún secreto que intentar competir con las pantallas de nuestros hijos es como intentar ganar una medalla de oro olímpica. Nos superan en rendimiento, en número y, sin un entrenamiento y experiencia, no seremos más interesantes que sus videos y juegos en tiempo real.

Dicho esto, tenemos que admitir que incluir el tiempo frente a la pantalla en la vida diaria no es del todo malo. Algunos niños han crecido hasta la edad adulta y hacen carrera con eso. La mayor parte de nuestro mundo ahora se basa en esa pequeña cosa que tiene infiltrado en nuestras casas: la pantalla. Se ha vuelto necesario no solo con fines de entretenimiento y comunicación, sino también para funcionar en la vida.

Es importante categorizar su uso del tiempo frente a la pantalla. En estos días, hasta en las escuelas lo usan, por lo que no es justo decirle a su hijo que no esté más tiempo frente a la pantalla cuando lo que se ha usado a lo largo del día es casi el 100% del trabajo escolar. Tampoco es necesariamente saludable que el niño tenga más tiempo frente a la pantalla cuando ya ha estado en la computadora durante horas seguidas haciendo aprendizaje virtual.

Entonces, ¿cómo mantenemos un equilibrio para nuestros hijos y para nosotros mismos? ¿Cómo fomentamos otras formas de entretenimiento e intereses sin desanimar a nuestros hijos hasta el punto de las luchas y frustraciones diarias? ¿Cómo protegemos a nuestros hijos de esa inevitable adicción que proviene del uso ilimitado de Wi-Fi?

La realidad es que deberá identificar cuál es el mejor equilibrio para su hogar y su hijo. Cada niño será diferente, cada escenario es distinto. Entonces, ¿de qué maneras podemos reenfocar a nuestros hijos en otra cosa que no sean sus pantallas?

Aquí hay algunas ideas para comenzar:

1. Cambie la lectura

La regla general es que necesitan leer cada minuto que quieran dedicar a sus dispositivos. Es una proporción de 1:1. Una hora de tiempo en pantalla significa que deben haber acumulado una hora de tiempo de lectura. La única excepción a esta regla es que no incluye ninguna educación virtual o video chat con familiares o amigos. Se hace principalmente para que los niños sean educados en el hogar y, con las restricciones pandémicas, todavía sentimos que la socialización es fundamental para su desarrollo.

2.  Fin de semana - Tiempo Stop

Los fines de semana específicos deben acordarse mutuamente. Por lo tanto, es aconsejable planificar un poco con anticipación. Además, las reglas básicas aún se pueden aplicar. Los más simples, como no tener teléfonos durante la cena, no tener teléfonos después de acostarse, no tener teléfonos durante la iglesia o compartir familiar. Se vale un stop para no copar todo el tiempo en estar frente a un teléfono inteligente o en el hogar, estar permanentemente frente a una laptop.

3. Establecer límites

Nos gusta establecer límites en el uso del teléfono en nuestros hogares, pero tampoco nos gusta la idea de que todos los teléfonos entren en una canasta común y se dejen en la puerta principal. El hecho es que también confiamos en los teléfonos con fines de comunicación 

Por lo tanto, hay algunas formas en que podemos reunir los teléfonos durante la semana sin quitar físicamente el dispositivo. Hay aplicaciones disponibles que brindan control parental a los padres, lo que le permite bloquear el dispositivo después de un tiempo específico o permitir  solo sitios y aplicaciones educativas. En resumen, un registro de la actividad de su teléfono está disponible para que lo revise periódicamente.

Además de una aplicación, también existe el concepto de generar confianza y eso aumenta cuando les demuestras que confías en ellos.

Cabe destacar, que los dispositivos no van a desaparecer y, de hecho, se están volviendo más integrales en la vida diaria. Por lo tanto, probablemente sea más prudente encontrar formas de moderar o eliminar.

Enseñarles el valor de las conversaciones cara a cara, el respeto mediante la socialización ininterrumpida y la buena lectura a la antigua nunca es algo malo, pero incluir a su hijo en ese proceso de creación de límites es aún mejor. Es un hábito que les servirá durante mucho tiempo en el futuro.

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